topbella

viernes, 13 de agosto de 2010


Y te arranqué de un golpe, como se arranca una espina. Como se arrancan los recuerdos cuando duelen. Ya no tiemblo cuando pronuncian tu nombre ni me estremezco al escuchar tu voz. Que ahora sonrío cuando la abrazas y pienso que es lo mejor. Y cuando le susurras al oído que la quieres, como tantas veces yo te escuché, cierro los ojos y le explico a mi alma que ahora somos más felices…”tú con ella, yo con él”.
Pero en la noche, cuando sólo quedemos la luna y yo, confesaré a las estrellas que la espina sigue ahí, que el dolor nunca se fue. Les diré que escondo las manos para no verlas temblar, y que callo cuando te escucho, sencillamente porque no me sale la voz. Reconoceré que tras mi sonrisa cuando la abrazas, una lágrima corre callada por mi cara. Sabrán que no es real esta felicidad, porque cuando le susurras al oído tu amor, mi corazón también lo escucha y se retuerce de dolor.
Cuando en la noche sólo esté yo, el cielo será testigo fiel…Sabrá que nunca fuimos “tú y yo”, pero jamás seremos “tú con ella, yo con él”.

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